sábado, 15 de septiembre de 2012

CAPITULO LV, Swasti


                                                       CAPITULO LV

                                                               Swasti

                                        

 

 

            Cuando abandoné a mis amigos en Jerusalén tuve uno de los episodios más violentos que recordaba, sueños en los que podía contemplar los horrores del hombre disfrazado con la piel negra del lobo asesino de los rebaños de ovejas mansas, unas escenas tan atroces y de tal crueldad que quedaron grabadas en mi cabeza a punto de estallar, al recordarlo mi alma se esconde y encoje como una fruta seca expuesta al implacable sol del verano agotando hasta la última lágrima que mi afligido espíritu era capaz de soportar y ahora contemplaba atónito en la cima del mundo una construcción típica de esta región montañosa con un símbolo desvelado en mis terrores ocultos, un templo dedicado a una religión seguida por miles de almas ansiosas de paz y unión con los poderes del cielo, ¿entonces que hacía ese símbolo tallado en el frontal de uno de sus templos?, tan solo yo conocía de su existencia, nunca anteriormente lo había visto en lugar alguno, ¿era una señal enviada por Satanás? ¿Acaso se burlaba de un discípulo cristiano? ¿Cuál era el motivo oculto en una señal mensajera de muerte?

            Un símbolo con forma de cruz, en su travesaño superior desviada a la derecha con igual tamaño y proporción de línea recta, la línea que cruza por el centro derecha desviada hacia abajo con otra línea recta, la base de la cruz desviada hacia la izquierda con otra línea y finalmente la traviesa en su lado izquierdo con una línea ascendente.

            Yo la vi en mis sueños con total nitidez en banderas rojas ondeando al viento con este símbolo en el centro en color negro dentro de un círculo blanco, también recordaba estandartes coronados con un águila, monumentos e incluso piezas de metal en las extrañas ropas con las que se identificaban los lobos asesinos. El anciano que ahora me acompañaba intentaba empujarme por la cintura para que avanzara en acompañarlo hasta una estancia techada con maderas oscuras de maderas exóticas, los suelos también de madera brillantes como piedras húmedas del rio, tapices de colores decoraban un espacio con capacidad para cientos de personas, mis ojos no paraban de observar maravillado todo lo que veía a mi alrededor notando un sutil aroma de cenizas perfumadas como si me encontrara en un jardín de flores primaverales, todo era extraño para mí, el oro cubría una estatua de Budhha sentado con piernas cruzadas y otorgando con el suave gesto de sus manos las dichas celestiales, de pronto recordé con una sacudida por saber de la salud de los niños que me acompañaban, el anciano a pesar de ser tan pequeño logró sujetarme del brazo con una fuerza que dentro de mi sorpresa me obligó a mirarlo asombrado, estábamos solos y en mi cabeza confusa todo me daba vueltas aturdido y asustado, intenté soltarme pensando en mi equivocación al sentirme preso en un recinto del que nada sabía, después de estos últimos esfuerzos tan solo recuerdo que el anciano presionó con sus dedos alguna zona de mi cuello y la negrura del abismo me cubrió en la inconsciencia.

            Ruego os calméis Pedro, estabais muy nervioso y por vuestra seguridad me vi obligado a buscar la calma por vuestra ansiedad desmedida, no entiendo de vuestra inquietud, estáis en lugar seguro al amparo de peligros exteriores, me imagino de dudas y preguntas que os atormentan vuestro aura así lo indica, un momento, alcé mi mano para interrumpir, ¿aura? El aura es la fuente de energía que todos tenemos desde el día de nuestro nacimiento hasta encontrar el final de nuestra vida, en un reflejo  esencial para el conocimiento de nuestro ser e instrumento para medir nuestro estado emocional causado por experiencias en nuestro entorno ¿acaso es el exterior de nuestra alma? Pregunté, para la mentalidad occidental es posible interpretarla de esa forma, respondió el anciano con lentitud de maestro, a su vez me preguntó ¿habéis contemplado los cuadros de los grandes pintores de vuestro Señor Jesucristo? La pregunta me extrañó por pensar como sabía el anciano de arte pictórico, afirmé con la cabeza en respuesta, pues bien Pedro, las coronas de luz reflejo de santidad son el aura de quienes son grandes guías de luz en el mundo.

            ¿Por qué ese símbolo en lo alto del templo? Pregunté, ¿os referís al swasti? Es un símbolo antiguo de tiempos remotos adoptado por muchas culturas a través de distintas razas y regiones del mundo, cada vez que escuchaba sus explicaciones me preguntaba como sabia tanto, en nuestra tierra es un saludo heredado de la raza hindú, es una forma de deseo del bien y la salud, también se puede interpretar como la rueda de la vida alrededor del sol representando en su movimiento los cuatro poderes de la naturaleza, el aire, el fuego, el agua y nuestra amada madre tierra.

            Entiendo de vuestras tribulaciones y miedos amigo cristiano, pero ahora tenéis que descansar y reponer fuerzas, vuestra entereza y constancia han sido la recompensa para poder acceder a nuestro templo, hablaremos con calma para satisfacer vuestra curiosidad, aquí el tiempo carece de importancia y por fin habéis llegado después de un viaje tan largo y agotador, con esta afirmación creció mi interés por seguir preguntando como sabia tanto sobre mí a lo que el anciano contestó a la vez que sonreía haciéndome sentir aun más si cabe avergonzado por mi ignorancia y admirándolo por su astucia y sabiduría, quienes somos ahora es el resultado de las condiciones de vida de nuestro pasado, lo que seremos en el futuro estará determinado por las condiciones del presente.

            Esta premisa de vida nos permite a través de los cambios establecer una ventana abierta a la creatividad para desarrollar a través de las experiencias nuevas vidas en busca de la perfección espiritual, escuchaba atentamente a este hombre rememorando con distintas palabras una lección impuesta en mis orígenes jesuitas no distante de la esencia cristiana de evolución personal al servicio de nuestros semejantes, aprovechar los instantes de nuestras vidas en cambios que ofrezcan infinitas posibilidades para cambiar el rumbo de nuestros caminos, me quedé pensando en silencio mientras el monje se inclinaba como gesto de respeto y saludo con sus manos unidas inclinando su cuerpo, empezaba a darme cuenta de los paralelismos en mi propia vida, de los múltiples cambios sufridos en mi cuerpo y en mi mente a través de tantos años de elegir distintos caminos, algunos de sufrimiento y otros con maravillosas experiencias con la suerte de seguir vivo ¿y con qué resultado? Aprender de todo lo posible aceptando los fracasos como nuevas oportunidades para continuar aprendiendo sin aceptar el círculo en el que nuestros actos carentes de razonamiento nos hagan llegar siempre al mismo punto de partida aplicando la voluntad para comenzar nuevos inicios hacia el conocimiento.

            Mientras escribo en silencio rememoro aquel día hace casi siete años, recuerdo que fui uno de los elegidos para permanecer en esta comunidad donde por fin he podido conseguir la paz de mis tormentos, al principio me costó habituarme a las severas normas de convivencia, teníamos que ir descalzos en casi todas las estancias dedicadas al ritual de oración, unos cilindros situados en las paredes del templo principal giraban incesantes mientras sentados en el suelo recitábamos mantras sagrados en una nube de incienso que llenaba mi cuerpo de extrañas sensaciones de bienestar, casi siete años aprendiendo su lenguaje y escritura abriendo mi mente a sensaciones ahora capaces de controlar con la meditación y el silencio, tiempo para conocer el poder oculto de mi cuerpo como un santuario en el que mi alma duerme para revelarse en perfecta simbiosis a ejercicios controlados por mi maestro y guía en descubrir los secretos más allá de lo comprensible, por primera vez en años soy capaz de dominar mi alma en el momento de viajar fuera de mi cuerpo a través de visiones mientras mi corazón late en un ritmo lento dominando lo físico en perfecta armonía con el enigmático plano espiritual de mi propia naturaleza humana, tiempo en el que con ayuda empiezo a entender episodios ya vividos y otros desconocidos pero de profundo conocimiento.

            Por primera vez creo prudente no relatar por escrito unas enseñanzas a las que he prometido no revelar en documento escrito, mi maestro insiste que el mundo no esta preparado para la iluminación espiritual, abocados a la destrucción de las leyes de la naturaleza todo volverá a la perfecta armonía después del caos de la destrucción en el futuro. Para mi sorpresa se que no soy el único que padece de episodios de locura con pesadillas agotadoras, en este lugar y en diferentes planos de aprendizaje y evolución se encuentran otros con el mismo padecer, cuando llegué a este lugar nada me hacía suponer la cantidad de gente que moraban en los múltiples edificios dispuestos de forma escalonada sobre la cima de esta montaña, estancias que no conozco por no tener la experiencia suficiente en los secretos de antiguas enseñanzas para poder compartirlas y menos entenderlas. Cada cierto tiempo veo a tras una pequeña ventana orientada a los valles la peregrinación de cientos de discípulos que se acercan al templo, sonrío al recordar cuando me invadía el temor por pensar que aquí vivía un dragón de fuego, todo resultó una fantasía hecha leyenda popular al caminar por las noches tanta gente portando antorchas escalando de uno en uno por las faldas de la montaña.

            Meses posteriores de mi llegada confesé ser el portador de una joya que llegó a mí a través de un rayo siendo un niño, muy pocas veces la habían podido contemplar otras personas para decirme de su significado, unas letras gravadas en una superficie de color azul con forma ovalada revelaban que su origen procedía de tierras de oriente, un misterio al que no encontraba relación conmigo desconocedor de un país llamado China. Sentado frente a la comunidad de sabios del templo me sudan las manos nervioso por lo que escucho de sus labios, con calma midiendo las palabras me revelan una historia inimaginable en mi mente, reo de muerte por la cristiandad por su causa, perseguido por los verdugos de La Santa Inquisición desfallezco al saber del poder de un objeto tan peligroso y revelador, he tenido en mis manos durante toda la vida quizás lo que pudiera interpretarse como una nueva religión creada por el hombre, el calendario cristiano me sitúa hoy en el año de Nuestro Señor de 1555.

                                                          

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